Flor Stochino
Cuando hablamos del País Vasco, empezamos normalmente refiriéndonos al movimiento separatista de los años ochenta, en el que participaron grupos terroristas como la ETA. Por esta razón, el País Vasco tiene todavía en general una reputación bastante matizada en el resto de España.
En este artículo quiero demostrar que la historia vasca no empieza y acaba en los años ochenta, sino que ha sido y continúa siendo una cultura muy rica.

La base de la población vasca actual se relaciona con la introducción del Neolítico en la región hace unos 7,000 años. Los neolíticos fueron los primeros seres humanos en la península ibérica y el sur de Francia. Visto que vivían en una región montañosa, estaban bastante aislados, tanto genéticamente como culturalmente. Por eso preservaron su singularidad, y sus descendientes – los vascos – se habían asentado allí antes de la llegada de las lenguas indoeuropeas. Por eso la lengua de los vascos – euskera – es muy distinta de otras lenguas ibéricas, y una de las más antiguas de Europa.
Los vascos encontraron su primer desafío al enfrentarse con los romanos. A pesar de la interacción prolongada (de tres siglos) que tuvieron con los romanos, estos nunca consiguieron conquistar por completo el territorio vasco. Aunque tuvieron influencia sobre algunas zonas llanas (Ager), su dominio fue menor en las áreas montañosas (Saltus).

Para sobrevivir, los vascos debieron luchar por sus derechos, pero también se integraron en el mundo romano, como indica la presencia de los vascones en la guardia personal del Emperador Augusto. Esta flexibilidad fue clave en su coexistencia con los romanos, y fue sin duda una razón por la que pudieron en fin reconquistar su país después de que el imperio colapsara.
En la Edad Media, entre los Pirineos y el norte del País Vasco, los visigodos crearon el ducado de Vasconia. Se creó también el reino de Navarra, que se extendía desde los Pirineos hasta el sur del País Vasco. Esto fue un hito muy importante ya que permitió que se defendiera el territorio contra la expansión de los francos y los musulmanes.
En el año 1515, Fernando el Católico, rey de Aragón, habiendo conquistado Alta Navarra, la integró en el nuevo reino que se establecía en la península después de la Reconquista. Sin embargo, en la Baja Navarra existía todavía el reino de Navarra, hasta el año 1617, cuando lo heredó el rey Enrique IV de Francia.

La Edad Media fue también importante en el sentido socio-económico. La costa vasca conoció un notable esplendor durante esta época: no solo respecto a la pesca, sino también en el transporte marítimo de mercancías – una rica fuente de ingresos, dado que la lana castellana y el hierro se exportaban desde puertos vascos. Por estos puertos también pasaban todas las telas y tejidos que venían desde Europa. Los vascos prosperaban también en su comercio interior. El camino de Santi- ago atrajo muchos peregrinos y mercancía que luego impulsó la economía.
Después de la Revolución francesa de 1789, las tres provincias que conformaron en siglos anteri- ores el País Vaco del norte (Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa) se integraron con el Bearne del departamento número 64 del nuevo estado francés unificado.
Las guerras carlistas del siglo XIX impactaron duro el País Vasco. Perdieron los fueros (derechos regionales) y se sometió a la monarquía española. Después de la Guerra Civil de 1936-39 Franco impuso el modelo de una España completamente unida, pretendiendo de esta manera suprimir la identidad vasca.
La transición democrática española, representada en la Constitución de 1978, reincorporó más autonomía para el País Vasco del sur, reconociendo su propia lengua e identidad especial.

Sin embargo, estas reformas no satisficieron a todos. En los años ochenta ciertos grupos exigieron la independencia absoluta. La ETA lanzó una serie de secuestros y atentados, colocando bombas y asesinando tanto a civiles como a militares. Esta campaña de violencia provocó una ‘guerra sucia’ entre los Grupos Antiterroristas de Liberación y la ETA, lo que condujo a escándalos y juicios en los años 90.
Gradualmente la ETA perdió apoyo entre los ciudadanos. En el año 2018 anunció un cese definitivo de la violencia y su disolución. Hoy en día muchos vascos aún apoyan la independencia, pero de modo democrático, orgullosos de su lengua e identidad.

Aunque Franco intentó eliminar la lengua vasca, hoy en día se está volviendo cada vez más popular, especialmente gracias a las ikastolas (colegios vascos). A esto se le añade un resurgimiento de la cultura vasca, incluyendo deportes como la pelota vasca, y una gran tradición coral y musical, con instrumentos únicos como el txistu, además de una gran oferta gastronómica inspirada en las sociedades culinarias (txokos) y una de las mayores concentraciones del mundo de restaurantes con estrellas Michelin.
Al final, ser vasco/a es mucho más que una postura política. Es ser parte de una de las culturas más antiguas y únicas de Europa.
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