Clara Riveros conversa con Andrés Cañizález, periodista e investigador venezolano, doctor en Ciencia Política por la Universidad Simón Bolívar de Caracas, respecto al Premio Nobel de Paz otorgado a María Corina Machado y a los eventos recientes acaecidos en Venezuela.
María Corina Machado, quien ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025, nació en Venezuela en 1967, estudió ingeniería y finanzas y tuvo una trayectoria corta en el sector empresarial. Al momento de conocer la noticia del premio, residía en su país clandestinamente. La líder política opositora recibió el Nobel de la Paz por mantener “encendida la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad”.
En 1992, Machado fundó la Fundación Atenea, que trabaja en beneficio de los niños de la calle en Caracas. Diez años después, fue una de las fundadoras de Súmate, organización que promueve elecciones libres y justas y ha realizado capacitaciones y monitoreo electoral. En 2010, fue elegida para la Asamblea Nacional, obteniendo un número récord de votos. El régimen la expulsó del cargo en 2014.

Machado lidera el partido opositor Vente Venezuela y en 2017 ayudó a fundar la alianza Soy Venezuela, que une a las fuerzas prodemocráticas del país, superando las divisiones políticas. En 2023, anunció su candidatura a la presidencia de cara a las elecciones de 2024. La dictadura de Nicolás Maduro le impidió presentarse y, entonces, decidió apoyar al candidato alternativo de la oposición, Edmundo González Urrutia. La oposición se movilizó ampliamente y recopiló documentación sistemática que confirmaba su victoria en las elecciones, pero el régimen chavista se declaró vencedor de los comicios y se aferró al control del poder.
Machado ha liderado la lucha por la democracia “frente al creciente autoritarismo en Venezuela,” se extrae de la página web del Premio Nobel. Allí también se explica por qué le fue concedido el Premio: “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”. “La Sra. Machado recibe el Premio Nobel de la Paz, ante todo, por sus esfuerzos por impulsar la democracia en Venezuela”, puntualiza la organización.
CLARA RIVEROS: ¿Cómo se recibió la noticia del Premio Nobel para María Corina Machado en Venezuela? ¿Qué significado ha tenido este reconocimiento para los venezolanos?

ANDRÉS CAÑIZÁLEZ: Han pasado tantas cosas que pareciera que lo de María Corina, el Premio Nobel, fue hace mucho tiempo. Creo que cuando se dio a conocer la noticia, primero, hubo mucha sorpresa. Aquí, en Venezuela, mucha gente no se lo creía. Estoy participando con varios periodistas en iniciativas de verificación, de fact checking, y nos escribieron preguntándonos si el anuncio era fake news. Entonces, la noticia, causó mucha sorpresa, fue algo totalmente inesperado, pero bien recibido por la gente, por el campo social, excluyendo al chavismo que las encuestas ubican en torno a un 15%, esa sería la gente de ‘patria o muerte’ con el chavismo.
Pero creo que en el grueso de la población fue bien recibido y reflotó a María Corina. Después de las elecciones de 2024, pasó muchos meses limitada en su accionar y prácticamente en la clandestinidad. En Venezuela ha habido muchísimas detenciones en el último año y medio, fundamentalmente de personas que habían sido testigos electorales o activistas, testigos de mesa o activistas electorales.

Mucha gente fue detenida, pero no eran líderes políticos, los detuvieron porque algún vecino los delató indicando que habían estado cuidando los votos o recopilando actas, etcétera. El Premio, de alguna manera, le devolvió visibilidad a esa gesta ciudadana protagonizada por Machado o que tiene en Machado a la figura visible, pero esta no ha sido una acción individual. Sí logró catalizar una dinámica muy importante en ese año 2024, que no sólo fue votar sino toda la épica que hubo alrededor. No hay otra manera de definirlo. Los ciudadanos —a pesar del chavismo y del régimen que se negó a reconocer los resultados en las urnas—, la acción ciudadana logró recopilar casi un 83% de las actas electorales que permitieron corroborar y demostrar que las elecciones en general fueron fraudulentas. Y todo esto ocurría mientras que el gobierno reprimía a la gente.

Las figuras más relevantes del equipo de Machado tuvieron que irse al exilio, pero también hay detenidos, una buena parte de la estructura de base está encarcelada. Entonces, María Corina ha sido la figura central, pero hay mucha gente involucrada para que todo esto sucediera y eso es lo que el Nobel ha reconocido. Cuando vas al mensaje del 10 de octubre, cuando se da a conocer la decisión de que le van a dar el Nobel a María Corina, se está reconociendo cómo esta mujer catalizó, galvanizó esa alma ciudadana que quería un cambio, que quería un cambio en democracia, a través del voto.
Que le hayan otorgado el premio la catapulta otra vez a la escena política, luego de un periodo de ostracismo obligado por su propia seguridad. El Premio Nobel enalteció a María Corina y arroja de nuevo luces sobre la gesta ciudadana de los venezolanos y la cruda represión que se ha vivido y que siguió a las elecciones de 2024. Es un homenaje al pueblo venezolano que no sólo puso el entusiasmo, sino que después vivió la oscuridad de la represión y todavía hoy la está viviendo.
C.R.: La noticia del Premio Nobel agitó la política ya no solo a nivel interno…
A.C.: La concesión del Nobel coincidió con todo lo que la administración Trump venía montando desde el mes de agosto en el Mar Caribe y que se vislumbraba como algún tipo de acción militar en el futuro cercano.
C.R.: Un comentario y un capítulo aparte ha sido toda la odisea de Machado para ir a recibir su reconocimiento…
A.C.: Ella estaba no totalmente oculta, pero sí en la semiclandestinidad por razones de seguridad. El chavismo quizá no hizo el esfuerzo por detenerla, pero tampoco le permitió moverse libremente. Machado no podía salir a una calle y convocar a una manifestación. Cuando se le otorga el Nobel, entre octubre y noviembre, se genera un debate respecto a si María Corina debe ir o no a buscar el premio. El fiscal general, una persona muy afín al régimen, dijo que Machado es una prófuga de la justicia, eso significaba que cualquier cuerpo de seguridad debía detenerla y todo esto añadió más tensión a la situación.

Pensé, lo escribí, y lo sigo pensando, a la luz de lo que ha ocurrido, que María Corina no tendría que haberse ido de Venezuela. Recopilé información sobre otros premios Nobel de la Paz que han estado encarcelados o impedidos de ir a recibir el Premio Nobel. [La hija de Machado recibió el Premio, ya que María Corina no pudo llegar para el día de la ceremonia – Ed] Políticamente fue un error que Machado se fuera de Venezuela. Ahora vemos a figuras políticas de menor relieve que ella y que estuvieron clandestinas por muchos años o meses que han reaparecido. Para mí la presencia de María Corina en Venezuela hubiese sido mucho más estratégica en la situación que estamos viviendo. Al salir del país, ella logró el espaldarazo de la comunidad internacional, pero perdió capacidad de actuar e incidir políticamente en este momento que vive Venezuela.
C.R.: ¿Cómo interpreta la reacción del presidente Trump frente al Premio Nobel que recibió María Corina Machado?
El jefe de la Casa Blanca se empecinó con el tema del Nobel y de que era él quien lo merecía por terminar, según él, ocho guerras o más. Generó una situación tan tensa que María Corina Machado optó por entregarle su medalla del Nobel diciéndole que la merece por hacer la paz a través de la fuerza. Ese acto de condescendencia, de Machado hacía Trump, cayó muy mal en Noruega. Trump quedó feliz por unas horas, cesó el ninguneo que había tenido hacía Machado, incluso dijo que le gustaría verla desempeñando algún rol en la transición y no ha vuelto a decir que es una figura que no tiene el respaldo ni el respeto para liderar una transición frente a la ‘fantástica’ y colaboradora presidenta interina…

A.C.: María Corina Machado fue pragmática para lograr la atención de Trump, otorgándole la medalla del Nobel. Creo que ella apostó a sacrificar su premio, pensando en su lucha y, como buena política que es, en su anhelo de alcanzar el poder, es lo que se observa a simple vista. Machado, como otras figuras emblemáticas de la política, despierta amores y odios, incluso odios viscerales. Pero, como cualquier persona, es un ser humano, pudo equivocarse en algunas decisiones.
Volviendo a la participación política de María Corina en la transición, lo que se dice es tan genérico, respecto a que va a tener algún papel en la transición, que la coloca en un rol bastante secundario.
C.R.: Desde el 3 de enero, tras la operación estadounidense que facilitó la captura y extracción de Nicolás Maduro, he oído al Presidente Trump mencionar más veces la palabra petróleo que democracia. Inevitablemente, me asalta el temor: si el régimen colabora y se muestra diligente con los requerimientos de la Casa Blanca, ¿la administración Trump se acomodará a una larga temporada con el chavismo? ¿Cuál es su opinión a este respecto?
A.C.: El chavismo y, en particular, Delcy Rodríguez, ha sido también muy pragmática en captar la atención de Trump, pero con el tema de los negocios. Esta semana, por ejemplo, se aprobó la reforma de la Ley de Hidrocarburos. Esto coloca al gobierno interino respondiendo directo y rápido a lo que pide Estados Unidos.
C.R.: Y, entonces, ¿en qué queda la transición?
A.C.: Ese es el gran riesgo. Lo pienso desde el día uno. Todo lo que ha dicho el Presidente Trump está orientado a los negocios. Esta semana Marco Rubio fue más claro durante su intervención ante el Senado, reiterando que el fin último de todo esto es la democracia. Pero, si me quedo con las palabras del Presidente, Trump está pensando en los negocios, las inversiones, las petroleras, etcétera. Esto nos coloca ante un gran riesgo y es que el cambio sea netamente económico para tener una sociedad abierta a la inversión extranjera y a una economía netamente extractivista, sin que se trastoque el estatus quo político.
La sociedad está muy fracturada y fragmentada por los efectos de la represión de 2024 y 2025. Entré a un salón de clase hace dos días y le pregunté a los jóvenes: ¿Quiénes estarían dispuestos a salir a protestar a la calle para pedir que haya democracia o que haya elecciones? De los 20 jóvenes que estaban ahí no hubo nadie. Dijeron: ‘Queremos que haya democracia, pero, si salimos a la calle, nos van a meter presos’. Ese es el clima actual para la movilización social en el país. El liderazgo político en Venezuela debe volver a tomar las calles y hacer la exigencia de democracia y elecciones.

C.R.: Una periodista venezolana comentaba que hay medios estadounidenses que están hablando de la ‘moderada’ y ‘pragmática’ Delcy. Pero Delcy siempre ha estado ahí, desde los primeros días del chavismo, y es parte del régimen, de las torturas y de las violaciones a los derechos humanos. Algunos dicen que el futuro de Venezuela hoy se juega frente a ‘dos liderazgos femeninos’. El planteo, en esos términos, hace ruido, descoloca. ¿Se puede situar en el mismo lugar a María Corina Machado y a Delcy Rodríguez?
A.C.: Hay un proceso importante de lavado de imagen para decir que Delcy no estuvo vinculada a las cosas más álgidas del pasado. El chavismo rápidamente está recomponiéndose. Vi fotos de cómo están pintando paredes con flores y el nombre de Delcy, cambiando los mensajes y vallas guerreristas de Maduro…
C.R.: ¿Asistimos ahora a una operación cosmética para presentar a una Delcy pacifista?
A.C.: Hay mucho dinero inyectándose desde el Estado para lavarle la cara a Delcy Rodríguez. El chavismo más político, no el militar represivo, que después de Maduro se quiere replantear un referente para seguir existiendo como fuerza política, va a tener a Delcy Rodríguez como referente.

No creo que podamos equiparar a María Corina Machado y a Delcy Rodríguez, pero si tú me dijeras: si hay elecciones en Venezuela, ¿quiénes serían los candidatos? Sin duda alguna el chavismo se la va a tener que jugar con Delcy. Y la figura de la oposición será María Corina Machado. En el momento en que se celebren elecciones en Venezuela, va a ser una cosa inédita tener a dos candidatas mujeres. Creo que hacía eso vamos.
