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Clara Riveros conversa con el periodista y escritor Julio Patán sobre México y los primeros seis meses de gestión de Claudia Sheinbaum.
Claudia Sheinbaum es la primera mujer en presidir México, la segunda economía de América Latina y el país con mayor cantidad de hispanohablantes del mundo gracias a su población que alcanza casi los 130 millones de habitantes.
La presidenta navega entre el pragmatismo y la izquierda populista, generando inquietud y cuestionamientos acerca de si naufragará o llegará a feliz puerto.

Julio Patán (Ciudad de México, 1968) es periodista, escritor y filósofo. Uno de los periodistas culturales más relevantes de la escena mexicana y también un exitoso conductor radiofónico y televisivo. Mordaz, incisivo y lúcido, así lo atestiguan sus libros, ha sido uno de mis notables hallazgos de la era pandémica. Conversamos telefónicamente, a fines de abril, sobre el transcurrir de este primer semestre de la flamante presidenta que gobernará México hasta octubre de 2030.
AMLO y destruir para crear
Acercarse a México ahora mismo permite una claridad meridiana del desastre de gestión del sexenio (2018-2024) del ex-Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dispara Julio Patán al comenzar la entrevista. “Ahora estamos padeciendo la política de seguridad de AMLO que básicamente fue de complicidad con el crimen organizado, ya sea por omisión, pero, también, en algunos niveles del gobierno y de su movimiento político MORENA, por abierta complicidad con los criminales”, añade.
Otro tema tiene que ver con la desincentivación de la inversión nacional y extranjera, lo que es entendible, porque, si por un lado el país esta secuestrado por el crimen organizado y, por el otro, como empresario tienes un litigio con el gobierno y ahora eso lo va a resolver un juez militante del partido de gobierno, “mejor te vas a invertir en Afganistán”, ironiza, reafirmando que el sexenio de López Obrador fue a todas luces “catastrófico”. Lo que pasa, agrega, es que cuando los liderazgos políticos en el mundo son Vladimir Putin, Donald Trump y otros más, AMLO no parece tan desastroso.

AMLO evidenció que no quería ser un actor político con relevancia internacional, mantuvo un estilo campechano y provincial y, prueba de ello es que prácticamente no salió del país durante su mandato.
Pero hay más cosas en este balance, por ejemplo, 800 mil muertos por COVID, lo que resulta imperdonable para muchos mexicanos. Recuerdan que durante décadas el sistema de vacunación mexicano fue un modelo en el mundo. “Ahora ya no hay vacunas suficientes, y enfermedades que habían sido erradicadas reaparecieron: tenemos casos de sarampión, tosferina, todo esto también fue una aportación del gobierno anterior”, sostiene Patán.
Otro gran tema es la educación pública y las concesiones hechas a la organización “extorsionadora” conocida como CNTE, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, escindida de la SNTE, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, históricamente una enorme entidad de extrema izquierda cuya influencia se extendió especialmente al sur del país y en estados muy pobres. La CNTE, dicen los más críticos, se dedica fundamentalmente a bloquear carreteras y a ejercer presión con métodos poco ortodoxos e inadecuados para extorsionar al gobierno y obtener prebendas. “Peña Nieto [Presidente 2012-2018], hay que decirlo, con medidas de mano dura, la tenía contenida. AMLO, en cambio, le hizo todas las concesiones y la puso a cargo de la nueva reforma educativa. Le concedió plazas fijas de trabajo y aumentos salariales. Ahora está desbordada y tenemos emplazamientos a huelgas generales”.
El baile de Sheinbaum: un paso adelante y otro atrás
Uno de los aspectos positivos y sobresalientes en los primeros seis meses de gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene que ver con la crítica cuestión de seguridad pública. La mandataria ha asumido un nuevo enfoque para la seguridad pública y la lucha contra el crimen organizado. “Aunque el gobierno federal lo está haciendo bien y su estrategia es muy distinta respecto de la política de AMLO. Lo cierto es que la situación está fuera de control porque así lo propició el expresidente”, abunda Patán.

Otro problema que está enfrentando lo mejor que puede el gobierno de Claudia Sheinbaum es el desabastecimiento de medicamentos en la salud pública. Esto no es nuevo, gobiernos del PAN o del PRI también tuvieron algo de esto, pero lo cierto es que se disparó con López Obrador “por esa tendencia que tienen los populistas de reinventar el mundo, AMLO desmanteló el sistema de adquisición y luego el de distribución de medicamentos. Hay que decir que funcionaba de manera razonable, pero el presidente acusó de corrupción a las empresas que gestionaban este sistema. AMLO lo hizo pedazos y dejó un récord, por ejemplo, de niños con cáncer y de personas con VIH sin tratamiento. Hubo protestas masivas, claro. Ahora, sin decirlo, están tratando de volver a lo que había antes de AMLO, pero, siempre sin decirlo, porque AMLO y Sheinbaum son parte de lo mismo (MORENA)”. Destruir el sistema de salud tomó menos tiempo del que tomará reconstruirlo, estructurar ese sistema de distribución tomó muchos años.

Una de las malas decisiones, probablemente la peor de Sheinbaum hasta ahora, ha sido apoyar la reforma del Poder Judicial. “Esto no es otra cosa que un golpe de Estado. Vamos a ver a partir del 1º de junio jueces y magistrados elegidos por voto popular. Tenemos el antecedente de Bolivia que optó por esa vía y fue catastrófico para la democracia y la separación de poderes del país. Esto es un golpe de Estado porque los candidatos fueron impuestos por las dos cámaras del Poder Legislativo (que controla el oficialismo) y por la Presidencia”. Esta es la explicación de por qué se interpreta como un golpe de Estado donde MORENA, el movimiento político de AMLO y de Sheinbaum, absorbió el Poder Judicial, dinamitando con ello la independencia de poderes que es fundamental para la existencia de la democracia. “Esta fue la última gran decisión de AMLO antes de dejar el poder, y luce como el fin de la democracia mexicana con todas las deficiencias que pudiera tener”, lamenta Patán.
El derrumbe de la oposición y populismo para mantener el poder
Teniendo ese panorama como telón de fondo, parece extraño que la heredera política de AMLO se convirtiera en presidenta electa con una votación altísima, incluso superior a la de AMLO. Sucedió que hubo una enorme distribución de dinero en efectivo en lo que ellos denominaron “programas sociales” para ancianos, jóvenes desempleados, madres, etc. Y, por cuenta de dichos programas, “miles de familias recibieron ingresos y el gobierno se aseguró unas lealtades brutales. Incluso un dramaturgo se refirió a este como ‘el salario ontológico’, un ingreso por el hecho de existir. El populismo entiende muy bien que la inmediatez siempre le gana al largo plazo y a lo abstracto”, documenta el coautor de Morenadas. Historias de cómo dinamitar un país. Pero añade, cuando el dinero deja de circular y las inversiones se van a otro lado, entonces, llega el capítulo de “ahora disfruten lo votado”.

No obstante, entre uno y otro evento, el movimiento político de AMLO y de Sheinbaum, se adueñó del país. “Sí creo que hay amplios sectores de la sociedad mexicana que tienen afinidad con esta forma de gobernar, con las expresiones autoritarias, caudillistas y populistas, y eso tiene que ver con nuestra historia, con muchos siglos de autoritarismo, incluso con la naturaleza de la colonia española y luego con una nula capacidad de respuesta de los partidos de oposición”, contextualiza el escritor.
Lo que ha sucedido con la oposición es su derrumbe. El PRI está en sus mínimos. Fue un partido muy corrupto y con buenas razones tiene su descrédito. Hay una lucha interna que ha desangrado el partido, aunque viéndolo en perspectiva le dio más a México que el movimiento en el poder actualmente. En cuanto al PAN, escorado a la derecha y que gobernó dos veces y sigue gobernando algunos estados, tiene una dirigencia patética y los liderazgos más representativos han ido yéndose, expulsados por la nueva dirigencia, confirma Patán.

Estos son los principales partidos de la oposición y están casi desmontados. “Entonces, el ciudadano vota por lo que hay. Y la campaña de la opositora Xóchitl Gálvez fue muy mala. Pensé que podría atraer una masa de votos, pero no supo hacerlo, no tenía ideas, hubo muchas cosas mal hechas en su campaña. Ahora la oposición es interna”. O sea, MORENA y sus luchas internas e intestinas de poder: “Ahí están ellos matándose entre ellos. Trogloditas en la Cámara y en el Senado se enfrentan veladamente, sin hacerlo público, con los más afines a la presidenta, que es una facción más escorada hacia tendencias del movimiento woke, y no es que estos sean mejores, aunque ella sea un poco más reformista y se rodee de gente más joven, de raigambre universitaria. En los estados sucede igual, pero a veces de modo más salvaje, como en Tabasco, nada menos que la cuna del presidente. Pero, de nuevo, si la oposición está muerta, votas por lo que hay”.
AMLO lleva seis meses en silencio. No se sabe nada de él. Hay rumores que dicen que se fue a Cuba: “no creo esta versión”, dice Patán. Otros sugieren que hizo lo que dijo que haría: se fue a “La Chingada”. Y otros dicen que sigue en CDMX, al sur de la ciudad.
Lo cierto es que AMLO ha sido un operador político muy hábil y todavía ejerce control tras bambalinas. No se olvide que logró dominar la agenda mediática e informativa los seis años de su mandato, aunque no pareciera muy brillante por su estilo taimado y sus antecedentes académicos, intelectuales y profesionales (tardó 18 años en culminar la licenciatura de Ciencia política en la UNAM). Su grado de influencia es ostensible y dejó gente clave y que le es religiosamente fiel y leal en posiciones de poder en la Cámara y en el Senado. “Es un hecho que es el líder absoluto del movimiento. Él va a detener cualquier iniciativa de la presidenta que no le satisfaga. AMLO es muy astuto, más que inteligente, conoce bien la grilla, la politiquería interna, la política nacional”.

Sheinbaum, por su parte, tiene un rango académico más sólido y una trayectoria de fuerte militancia en la izquierda dura, a diferencia de AMLO que militaba primero en el PRI. Con esas cartas credenciales, sí sorprende que en diferentes aspectos sea tan pragmática y casi que haga una apuesta científica y racional del ejercicio político. Lo demostró por ejemplo en su gestión de la pandemia como alcaldesa de la ciudad, y ahora mismo en sus negociaciones, nada fáciles, con Donald Trump. “Sheinbaum entiende la necesidad del libre comercio, del tratado de libre comercio con EEUU, de la inversión. Trata con Trump con mucha mesura, y ese ha sido su mayor logro hasta ahora”.
El tratamiento de Sheinbaum en la relación con el Estados Unidos de Trump se considera que ha sido bastante exitoso en la medida de lo posible. La mandataria ha dado muestras de pragmatismo y de sentido común. Pero luego la domina la veta autoritaria de la izquierda, porque este despropósito de la elección de jueces y el establecimiento de una justicia militante es algo que ella ha apoyado, es decir, la terminación de la división de poderes para el país: “aunque la iniciativa fue de AMLO, ella la ha apoyado”.
