Clara Riveros conversa con el erudito David Rieff sobre nuestro momento precario de la historia.
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David Rieff (Boston, 1952) es escritor, historiador, ensayista, analista político, crítico cultural y uno de los pensadores más interesantes, intensos y agudos de la actualidad.
Rieff tiene la capacidad de incomodar y de no dejar indiferentes a quienes lo leen o escuchan. En su dilatada trayectoria profesional ha sido periodista, editor y corresponsal de guerra. Su libro más reciente, Desire and Fate, acaba de publicarse[1]. Allí se ocupa de analizar y cuestionar el fenómeno y movimiento woke y sus implicaciones para la democracia y las libertades fundamentales, como la libre expresión. Incisivo, mordaz y pesimista, Rieff es considerado un escritor y pensador indispensable.

Lo descubrí hace unos diez años leyendo la prensa argentina. Opinaba con mucha propiedad, en una entrevista, sobre aquel caótico y amado país que también ha sido parte de mi trayectoria vital. Años después, tuve ocasión de entrevistarlo virtualmente sobre algunas de las cuestiones populistas de América Latina y, también, en relación con ciertas manifestaciones del extremismo islamista en Europa. Finalmente, el deseo y el destino me permitieron coincidir con el escritor durante un viaje a Nueva York hacia fines de 2024.

El escritor vive entre Nueva York, Kiev, Madrid y Buenos Aires. De esta última, afirma, es una ciudad que le gusta mucho y que le hace sentir en casa, incluso si no tiene una vinculación formal con ninguna institución. Obviamente, la política es otra cosa, aclara. “Argentina es un país tan raro, me siento bien ahí, es difícil de explicar por la condición horrible que vive el país, por un lado exhibe una cultura tan grande, rica e importante y, por el otro, tiene esa política de cretinos”. Su libro sobre Argentina, que aguardo ansiosa, se ha visto postergado temporalmente por los eventos de Ucrania, pero propone terminar de escribirlo en Buenos Aires. Rieff escribió sus libros de Miami en Miami y escribe sobre Ucrania desde Ucrania.
Rieff prefiere generalmente escribir en inglés, por una cuestión de tiempo. Lo hace un poco menos en francés, lengua que aprendió de niño, pero también y ocasionalmente escribe en español, textos cortos y columnas breves. Para ensayos y textos de gran extensión prefiere ser traducido. El escritor habla español fluidamente, es una lengua con la que ha tenido gran cercanía y contacto desde su juventud. “Es una lengua que siempre ha estado en mi vida”, dice: primero, porque creció teniendo cerca a muchos exiliados, especialmente cubanos; luego, porque se fue a México y pasó allí una temporada con Iván Illich en Cuernavaca; y, finalmente, porque en los últimos 15 años ha pasado mucho tiempo o temporadas en Buenos Aires y es un asiduo visitante de Madrid.
Rieff me recibió en su casa llena de libros (como se puede esperar al visitar la casa de un escritor) y de especias. No me animé a preguntarle si acaso cocina, pero no creo que todas estas fueran solo elementos decorativos de su cocina. Me ofreció café y conversamos un par de horas, inicialmente sobre los Estados Unidos.
El malestar estadounidense: entre las mutaciones de Trump y la crisis de masculinidad
El país exhibe un malestar manifiesto en el ascenso de los extremos, dice. “Este es un signo visible de malestar moral e intelectual de una sociedad que no se reconoce y que está buscando una nueva narrativa. Esto empezó cuando terminaba el mandato de Barack Obama, tal y como lo demostraron el ascenso de Trump, la insurrección tras el asesinato de George Floyd y los eventos que están teniendo lugar en las universidades de élite”.
Recuerda que Obama, siendo una figura política de gran carisma, inteligente, atractivo, de importancia simbólica evidente, fue un presidente en el mejor de los casos mediocre. Comparativamente, la gestión Biden le resulta más positiva, incluso si el presidente demócrata se vio bastante desdibujado en su último año de gobierno. Su proyecto fue el del establishment de Washington y no hubo lugar a grandes sorpresas en materia de política exterior. Por otra parte, Donald Trump, observa, personifica el cinismo y la voracidad de poder, es un personaje capaz de mutar. Pasó del liberalismo en sentido estadounidense a convertirse en representante de una derecha incluso extrema. Hoy, el Partido Republicano está mucho más radicalizado, y no es la fuerza política de la época de George W. Bush (2001-2009).

Rieff advierte una crisis de masculinidad que se hizo manifiesta durante el proceso electoral norteamericano. Trump encarna la fantasía de impunidad y poder, estimulante para muchos, especialmente para cierto sector de los varones jóvenes. Pero esa doble vara no es solo una cuestión de la derecha: también lo fue en la era Clinton, con los escándalos que involucraron abusos a mujeres por parte del expresidente demócrata. En ese entonces las feministas no dijeron nada.
Trump no es una excepción, afirma Rieff. Para la derecha dura el razonamiento es: “Trump es un monstruo, pero es nuestro monstruo”. Por lo mismo pueden cerrar sus ojos y mirar a otro lado cuando se trata de los excesos y escándalos del líder republicano. “Lo apoyan porque están siguiendo una posición absolutamente racional” frente a un líder que representa sus intereses ideológicos. Por ejemplo, en temas de género con las inclinaciones de grupos religiosos escorados a la derecha del espectro político.

Ese malestar social que se decanta por los extremos no solo tiene lugar en EEUU. “Yo paso mucho tiempo en Argentina, y el fenómeno Milei representa el fracaso de los partidos tradicionales -aunque gobierna con el partido tradicional de la derecha-”[2].
También sucede en Francia con los grupos políticos de extrema izquierda y de extrema derecha, y en otros lugares de Europa. “Hay un colapso del sistema político en muchos lugares del mundo, en las Américas y en Europa, para no hablar de Oriente Medio. Globalmente, después de la II Guerra Mundial, en Europa y América del Norte se pensaba o esperaba que la guerra iba a desaparecer y, durante 50 años, hubo una disminución de las guerras, pero ahora estamos de regreso al promedio mundial”.
Hablando históricamente, observa, la guerra ha sido una cuestión normal en todos los lugares. “Hemos tenido 60 años de pausa parcial, que confundimos con un cambio fundamental, y ahora hemos vuelto a lo que ha sido el mundo históricamente normal, que es un mundo de guerra. América Latina es la excepción. Hay violencia, terrorismo, guerrillas, pero no son guerras en el sentido de Sudan, Ucrania, Myanmar o Israel-Palestina”.
Volver a la guerra: la experiencia en Ucrania

“He trabajado en muchas zonas de guerra. Ahora tengo 72 años y debería pasar los años que me quedan escribiendo calmamente”, espeta un poco en broma, un poco en serio. “Nunca imaginé que iba a regresar al mundo de la guerra. El problema es que esta es una guerra justa -escribió a este respecto: Ucrania y la guerra justa-. Y hay pocas. Está Bosnia, que también la he vivido. Pensar en guerras justas que yo haya vivido, en los últimos 50 años, hay dos: Bosnia y ahora Ucrania. Y la independencia de Bangladesh y la lucha militar del African National Congress en Sudáfrica”.
Refiriéndose a su experiencia en zonas de guerra, explica que no es un asunto de coraje o virtud, sino una cuestión de temperamento. Rieff se fue a Kiev con la intención de contribuir, en alguna medida, a la vida de la sociedad civil y, de hecho, mantiene algunos proyectos en zonas difíciles. En la Universidad de Kiev imparte un curso de estudios mediáticos y un taller sobre el ensayo, “que no es una gran tradición en Ucrania”. También tendrá una clase sobre literatura norteamericana dedicada al análisis de ocho novelas. “No fue mi idea, pero no supe cómo rechazarla”, bromea. Rieff recuerda a Carl von Clausewitz hablando de “la niebla de la guerra” en De la guerra, sin saber cuál será el desenlace de esta guerra iniciada por Rusia el 24 de febrero de 2022.
El 7 de octubre, Hamas, Israel y las manifestaciones en las universidades

Respecto a las movilizaciones en campus universitarios estadounidenses, tras los eventos del 7 de octubre en Israel, sugiere que tienen más relación con la oposición al imperio estadounidense. Hay que vincular las manifestaciones pro Palestina o pro Gaza con la radicalización de los estudiantes de artes y de humanidades en la mayoría de facultades estadounidenses como una tendencia antiimperialista, con la idea de que Israel es la última colonia del imperio y de Occidente. Desde esa mirada, Israel es una creación del imperio, es una perspectiva que se vincula con las tendencias universitarias.
¿Por qué la juventud y los estudiantes de élite norteamericana no se interesan en otras tragedias y conflictos que están sucediendo en el mundo? ¿Por qué no se movilizan contra los crímenes de los regímenes de izquierda? No hay manifestaciones contra lo que sucede en Venezuela o en Cuba. “Afirman que las crisis de Cuba son a causa del “bloqueo”. Venezuela no les interesa profundamente, Colombia tampoco”. En tiempo reciente, el día en que Rieff advirtió más movimiento en Twitter en relación con Colombia fue cuando el Presidente Petro tuiteó para condenar a Israel.
Miami: “la capital de América Latina”
De Miami, la ciudad que me acoge actualmente, dice Rieff que es la capital de América Latina. Sabe de lo que habla. De hecho, aquí vivió dos años y escribió dos de sus libros. “Hay muchas ciudades con muchos hispanos, pero Miami es la única ciudad de EEUU donde los hispanos son la clase dominante”. Hablan inglés, pero incluso, al ser una clase dominante y un elemento de poder, presionan a otros interlocutores a buscar cómo comunicarse o, al menos, a no perder de vista el comprender un poco de español. “Miami no es lo mismo que Los Ángeles, donde los hispanos pueden ser una mayoría, pero son, en su mayoría, pobres que hacen trabajos de mierda. En Miami es al contrario”.

Respecto a las tendencias políticas, Florida ha sido pendular, entre demócratas y republicanos. Pero el estado se ha convertido en un bastión del republicanismo y de la derecha, en mucho, explica Rieff, por las migraciones que han vivido en su piel el comunismo de los regímenes latinoamericanos. “Es difícil encontrar al hispano liberal en Florida”: por eso, bromea, un judio liberal en Miami Beach a veces no sabe qué hacer.
América Latina y la seducción populista
En América Latina, a excepción de Chile y Uruguay, se ve lo mismo que se está viendo en Europa occidental. En Chile, el presidente Boric se ha convertido en un político en el sentido clásico. Pero, tanto en Europa como en América Latina, los partidos tradicionales han fracasado, no saben cómo reorganizarse, qué decir. Al contrario, los populistas sí tienen mucho que decir, explica el escritor.
Cuba es un caso perdido, afirma. “Deberían cerrar la puerta y mudarse a Miami”. Ese es un caso extremo. Pero, a pesar de todas las migraciones, nota, hay un pueblo con mucho talento. Luego de Fidel Castro, sus sucesores no saben qué hacer. Tienen la fantasía de convertirse en China: una versión autoritaria y estadista del capitalismo.

En Argentina, la elección de Milei representa el fracaso de la derecha clásica. “El populismo siempre, en todo país, es el asunto de un pueblo en la búsqueda de un salvador. Lo que sucedió en Argentina es que rechazaron toda política. No hay que olvidar que el peronismo es la ideología de la búsqueda de un salvador. Y en Colombia ha ocurrido lo mismo con Petro”.
El totalitarismo, la tendencia totalitaria, funciona o puede funcionar, como lo ha mostrado Bukele. Para el ciudadano salvadoreño Bukele ha representado más seguridad, y los métodos que el presidente usa pasan a un segundo plano. Le funcionaron también a Fidel Castro, pero Castro no supo transformarse con el final de la era soviética. Una gran parte de la población estaba con Fidel hasta la disolución de la URSS. Y luego está Venezuela, que es una gran tragedia visible en todas las ciudades de América Latina, de España y de EEUU con la gran inmigración venezolana, puntualiza el autor.
Rieff comparte la perspectiva de Enrique Krauze sobre el populismo y la de Vargas Llosa con su novela sobre Guatemala (Tiempos recios): “La izquierda latinoamericana se ha militarizado y se ha convertido en un movimiento autoritario e incluso totalitario, o de tendencia totalitaria, a excepción de Chile con Gabriel Boric quien, de nuevo, ha demostrado ser un presidente normal. Hay una polarización global, pero en América Latina se manifiesta de modo más extremo, como siempre, y especialmente en países que han conocido mucha guerra y conflictividad, o que se han militarizado. ¿Cómo cambiar esto? Es un misterio para los partidos no populistas. La moderación no vende”.
Un escéptico del poder

Rieff es un escéptico de las ideologías y del poder. Está en la orilla contraria de la militancia intelectual, a diferencia de tantos intelectuales absorbidos por proyectos, gestas, revoluciones y democracias populares, hablando especialmente de los latinoamericanos… ¿Por qué? “Porque soy un pesimista. Mi única ideología es el antiutopismo, y objetivamente esto es una muralla contra la izquierda, porque la izquierda es utópica o no es nada. No me identifico como alguien de la derecha, pero obviamente hay personas de la derecha que no son utópicas y esto no puede existir en la izquierda, en una izquierda seria. Lo digo con respeto, no para burlarme, pero las ideas progresistas siempre han sido ideas utópicas. Mi partido político tiene dos personas: el escritor inglés John Gray y yo. Dos es mejor que uno. Es por eso que como adulto no he sido (militante)”.

En la juventud, recuerda, durante la Guerra de Vietnam, se vio movilizado, “pero, aun en esa época, lo hice sin entusiasmo. No creo en la historia como narrativa de progreso, esa es una idea de izquierda en su forma laica y también tiene una expresión religiosa-cristiana: ‘vamos al regreso del Señor’. Comparto mucho las ideas de los griegos que veían la historia como un asunto de ciclos. No es posible ser progresista con esa visión. Creo que eso me ha rescatado”.
[1] Desire and Fate es publicado por Eris (https://eris.press/Desire-Fate) y será traducido al español y publicado por Penguin Random en España y en algunos países de América Latina. Rieff ha publicado varios libros: Slaughterhouse: Bosnia and the Failure of the West, At the Point of a Gun: Democratic Dreams and Armed Intervention, A Bed for the Night: Humanitarianism in Crisis, The Reproach of Hunger: Food, Justice and Money in the 21st Century, Los Angeles, Capital of the Third World, The Exile: Cuba in the Heart of Miami, Failure of the West, Against Remembrance, entre otros.
[2] En 2024, escribió sobre la victoria de Javier Milei para Letras Libres y, también, para Liberties, una publicación de Washington.
