Uncategorized

Sexismo en la educación privada española

Raúl Sánchez Saura, BAS editor

“Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas, sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea, ¡vamos Ahuja!” 

A principios del presente curso académico, un centenar de estudiantes varones del colegio mayor Elías Ahuja, no mixto, dedicaron estos insultos desde las ventanas de sus cuartos al colegio vecino, Santa Monica, de chicas. 

El escándalo llegó a toda España en menos de 24 horas, con un juicio unánime. Desde el presidente de Gobierno hasta el líder de la oposición, se condenaba activamente esta agresión machista proveniente de algunos de los estudiantes más privilegiados del país. Antiguas estudiantes del Santa Mónica denunciaron que durante años habían recibido insultos así a diario sin que nadie hiciera nada. Las consecuencias se sucedieron rápidamente, con la Fiscalía de Madrid iniciando investigaciones contra el Elías Ahuja, el propio colegio expulsando a uno de los estudiantes involucrados, y forzando a un reducido número de otros a tomar un curso sobre relaciones de género. También se ha iniciado una discusion nacional sobre el extraño estatus de los colegios mayores en la sociedad universitaria española. 

De gestión privada, los colegios mayores acogen a estudiantes de clases altas, cuyas familias pagan aproximadamente 1200 euros mensuales por su estancia allí. Esta cifra está alejada de las posibilidades económicas del común de las familias, y la imagen de privilegio se refuerza cuando se comprueba la lista de antiguos estudiantes del Elías Ahuja, consistente de empresarios y políticos conservadores.  

No sorprende entonces que se haya evidenciado una fuerte distancia entre el escándalo nacional y la reacción por parte de ambos colegios. Desde el Elías Ahuja se ha asegurado que el abuso unánime les ha sorprendido y no han contado con capacidad de respuesta para pararlo. Los estudiantes de ambos colegios han desmentido que esto fuera posible, al tratarse de una tradición. Al mismo tiempo, algunas estudiantes del Santa Mónica incluso han defendido públicamente esta actuación, argumentando que no se puede condenar una costumbre.  

La defensa de los agresores por parte de sus víctimas contrasta con la batería de propuestas feministas del actual gobierno. Estas incluyen la llamada ley Sí es sí, que prohíbe cualquier actividad sexual sin el consentimiento explícito de ambas partes. Sin embargo, estos colegios mayores no se hacen eco del actual clima político.  

Por ejemplo, la educación privada española suele caracterizarse por su adherencia a órdenes católicas. Tanto el Elías Ahuja como el Santa Mónica están gestionados por la Orden de San Agustín, por ejemplo, aunque estén asociados a la Universidad Complutense de Madrid, pública. 

A diferencia de la educación privada británica, la española, aunque busca su distanciamiento con respecto a la pública, tiende a poner el énfasis en los valores religiosos, sin contar con los mismos logros académicos. En España, las mejores notas de acceso a la universidad a nivel nacional pertenecen, con amplio margen, a estudiantes de la pública.  

Esto se debe a que la educación privada española responde a valores extra-académicos basados en el catolicismo. Aquí se evidencia el legado de siglos de monopolio educativo por parte de la Iglesia. Aunque el Estado ya no financie la educación privada española, esta enfatiza el privilegio y exclusividad de sus miembros, en un entorno caracterizado por la casi total ausencia de estudiantado extranjero y de familia humilde. Así, los colegios privados siguen el curriculum estatal en un entorno muy distinto a la realidad demográfica del país, incluso más que en el caso británico. Sin embargo, esta apuesta educativa no conlleva necesariamente unos mejores resultados académicos que los encontrados en la educación pública. 

La educación privada española, mientras tanto, continúa con una endeble revisión de su proyecto educativo ante esta nueva polémica del Elías Ahuja, que se suma a la de hace pocos años, cuando se descubrió una grabación de sus estudiantes realizando el saludo fascista al grito de ‘Sieg Hiel’.  

Leave a comment