Todos quieren Gilbraltar

Hace ya cerca de dos años que visité Gibraltar. En realidad, visité Cádiz pasando por Gibraltar que, por lo menos, en aquel momento ofrecía mejores conexiones de vuelos internacionales. Aunque ya sabía del reducido tamaño del enclave, es necesario verlo para creerlo. El Peñón, como también se denomina a Gibraltar, es en realidad un accidente g14eográfico y tiene una extensión de poco más de seis kilómetros cuadrados. Una de las principales vías de comunicación del Peñón es el aeropuerto, cuya pista de aterrizaje es atravesada por la carretera general, donde se circula por la derecha al estilo continental. Un simple semáforo regula el tráfico dando preferencia a aterrizajes y despegues.

En la distancia, es difícil comprender las causas del conflicto gibraltareño que parece una cuestión histórica más que nada, pero como sucede tan frecuentemente con territorios coloniales, la situación se complica debido a intereses fundamentalmente económicos. Desde el punto de vista español, Gibraltar es una herida abierta desde el famoso Tratado de Utrecht en 1713 cuando Felipe V se vio obligado a ceder el Peñón a la Corona Británica. Para los británicos Gibraltar ha sido un enclave militar estratégico debido a su situación a las puertas del Mediterráneo, pero los avances en tecnología militar parecen hacer que el Peñón sea cada vez menos esencial para ellos. En cambio, la importancia económica de Gibraltar es menos desdeñable estos días si tenemos en cuenta su estatus de paraíso fiscal.

Las casas de apuestas florecen y se lucran pagando una fracción de los impuestos que pagarían si tuviesen su base de operaciones en el Reino Unido.

Los roces entre España y Reino Unido por Gibraltar son relativamente frecuentes y en ocasiones parecen demasiado infantiles para tomarlos en serio. Al parecer, el pasado mes de diciembre la patrullera de la Armada Infanta Elena recorrió aguas cercanas a Gibraltar haciendo sonar el himno español a todo volumen por la megafonía del barco, 15ofensa a la que la embajada británica respondió con una queja diplomática. Según fuentes españolas la patrullera de la Armada se limitó a responder a las autoridades gibraltareñas que, con anterioridad, hicieron sonar el God Save the Queen por un canal de radio supuestamente reservado a emergencias. Será cuestión de ver quien tiene más decibelios.

Hasta cierto punto, no es extraño que estos choques sucedan ya que España solamente reconoce una parte del Peñón cedida a Reino Unido: la ciudad, el castillo y los puertos. Ni el istmo ni las aguas costeras son considerados bajo jurisdicción británica por el gobierno español al no haber sido incluidos en el Tratado de Utrecht y los considera territorios ocupados.

En el Referéndum por la permanencia en la Unión Europea el 96% de los gibraltareños votó por quedarse en la unión lo que no supuso sorpresa alguna, ni para españoles ni para británicos. Y es que el aislamiento que supondrá tener un control fronterizo en el Peñón va a traer dificultades impredecibles, no solo para los 32.000 habitantes del enclave sino también para los 13.000 españoles que trabajan allí debido a la crisis del campo andaluz.

6Parece que lo que no han conseguido años de convivencia lo ha conseguido el Brexit: el mayor acuerdo bilateral entre España y Reino Unido sobre Gibraltar en más de una década. El acuerdo, que entrará en vigor el 29 de marzo de este año tras la salida del Reino Unido de la UE, pretende lograr una relación más equilibrada entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar en España. El pacto afecta principalmente al comercio de tabaco, el medio ambiente, la cooperación aduanera y policial, y los derechos de los trabajadores transfronterizos.

Ambas partes han acordado reducir la diferencia en el precio del tabaco ya que en estos momentos existe una gran brecha entre el precio al que se vende en Gibraltar, donde casi no se pagan impuestos, y en España, lo que históricamente ha favorecido el contrabando desde el Peñón.

El actual período de incertidumbre política respecto a la salida de Reino Unido de la UE hace difícil predecir la futura relación del enclave con España y la Unión. El auge de la derecha en las pasadas elecciones andaluzas podría enrarecer el diálogo con una ideología nacionalista que reclame la soberanía del Peñón, aunque en ningún caso se planteen sugerir la cesión de la soberanía de enclaves similares como Ceuta o Melilla a Marruecos, por supuesto.

 

By BAS editor Francisco Compán